Noche histórica: una zapada de rock nacional improvisada y de lujo

Los artistas que participaron del show del recital aniversario de la UNL zaparon casi dos horas en una rockería local. Algunos afortunados disfrutaron de grandes canciones en versiones tan improvisadas como efectivas.

Actualizado: Viernes 11 de Octubre de 2019 – 10:25 hs

Por Maxi Marano

Una noche única, de esas que quedan en la historia, se vivió ayer en Tribus Bar &Arte hasta alta entrada la madrugada. Nadie tenía pensado volverse tan tarde a casa. Es que la música dijo presente, se unió a la buena onda y lo demás fue todo placer arriba y abajo de un escenario.

Tras el show que presentó el santafesino Tristan Ulla para estrenar las canciones de su disco Málaga, la gente comenzaba a retirarse del local situado en la recoleta santafesina pero, unos acordes sueltos y algunos golpes de batería anunciaban que algo se estaba armando.

En el lugar se encontraban todos los artistas que habían participado del recital centenario de la Universidad Nacional del Litoral y al parecer, tenían ganas de seguir tocando.

Así fue que se corrió el telón negro y un “dream team” musical se fue armando bajo la dirección de Fernando Ruíz Díaz para interpretar a lo largo de casi dos horas una recorrida por todo tipo de canciones que iban saliendo en formato de zapada improvisadas sobre una base de Mi menor y mayor.

Tras acomodar el sonido (no hubo prueba y todo salió en el momento) la banda que saltó al escenario formaba así: Fernando Ruíz Díaz en voz y guitarras (tocó con la legendaria Fender Stratocater de Tristán Ulla, Lula Bertoldi en guitarra, Lisandro Aristimuño en bajo, Javier Farelli en batería, Nicolás Sorín en piano y Leo Moscovich (La Cruda y Mambonegro) en guitarra.

Tras algunos acordes la cuestión se quedó en Mi menor y empezaron a aparecer las improvisaciones. El Rock del Pedazo de Ratones Paranoicos abrió el juego y el público empezó a agolparse sobre el escenario.  Cientos de personas mientras coreaban los temas, mandaban mensajes a ese amigo que se había ido diciéndole que vuelva lo antes posible ya que la fiesta seguía. 

De a poco, el lugar empezó a llenarse de nuevo y la presencia escénica y capacidad de frontman de Ruíz Díaz improvisaron un show distendido, entre amigos, con canciones de todos los tiempos en versiones totalmente desacartonadas y por momento desprolijas pero que no molestaban.

Los temas de Catupecu Machu no faltaron y el más coreado por la gente fue Magia Veneno, interpretado en partes con punteos en guitarra extensos de Lula y Moscovich en un duelo hermoso de talento.

La noche se puso caliente cuando sonaron los acordes de Figurado (tema de banda santafesina La Cruda) en una versión sin fisuras en la letra lo que demuestra que realmente Ruíz Díaz tiene presente a la agrupación local y es una de sus preferidas.

Ya con un lleno total en Tribus, la posta en la voz la tomó Lula Bertoldi. Siempre siguiendo en MI, fraseó con su voz rasposa dejo al costado su perfil bajo y se despachó con un par de estrofas de Sweet Dreams, el clásico hit de Eurythmics.

Promediando el “show” ya todo era una fiesta y no había límites. Bajaban unos subían otros pero siempre sonaba el escenario.

El reggae estuvo presente. Aristimuño fue el impulsor y con una solidez absoluta en el bajo y la mágia de Tristán Ulla en la viola salieron algunas canciones del género donde estuvo presente Bob Marley y el clásico e infaltable 1969 de Sumo.

Entre los músicos participantes también tocó un rato Tano Farelli integrante de PartePlaneta y la segunda parte del show la base cambió por completo y subieron al escenario los músicos que formaron la banda principal del show de los 100 Años en la explanada del rectorado.

Con el pase de Aristimuño a la guitarra,  Joni Monty agarró el bajo, Gimena Álvarez Cela los teclados y Sergio Verdinelli la batería. La base fue mucho más funk y los clásicos seguían saliendo arriba de sonidos ejecutados a la perfección.

Párrafo aparte merecen las voces femeninas que acompañaron los temas y se lucieron en algunos solos improvisados en las interpretaciones. Cintia Bertolino, Milagros de Pro, Señorita Miraflores y Maca Revolt pusieron color a la crudeza musical de las canciones.

Tanto fue así que empujadas por el hip hop y el agite de Maca se apoderaron del escenario y los mensajes fueron claros y contundentes: aborto legar y Gimme tha Power (Dame el poder) cerrando la noche con el clásico de los mexicanos Molotov.

Un regalo divino que duró casi dos horas y que, seguramente provocó que muchos lleguen tarde hoy a sus trabajos. Uno de esos hechos que se dan en esa ciudad donde se respira música y que ya tuvo de este tipo de encuentros casuales:  Charly García en dos oportunidades (una en ese mismo lugar) y  parte de los integrantes de La Renga en el desaparecido Shuk de Recoleta.

FUENTE: LT10

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