Masivo apoyo de curas barriales al sacerdote amenazado por narcos

Más de medio centenar de sacerdotes firmó un comunicado solidarizándose con Juan Pablo Núñez, tras la balacera a la escuela y la parroquia en barrio Larrea.

Foto: Arzbispado de Rosario

Más de medio centenar de sacerdotes y religiosos barriales de Rosario se reunió para expresar su apoyo al cura Juan Pablo Núñez, quien denunció la venta de drogas en la zona donde desarrolla su actividad y el domingo a la madrugada fue intimidado con un ataque a balazos con dos objetivos: la parroquia y la escuela del barrio Larrea.

Tras el encuentro, emitieron un comunicado en el que denuncian la creciente situación de violencia en los barrios y exigen “seguridad y justicia” al Estado.

“Como sacerdotes que vivimos nuestro ministerio en los barrios populares de nuestra ciudad, nos unimos a nuestro hermano Juan Pablo Núñez y a su comunidad parroquial en este momento de tanta dificultad. La Parroquia es la Iglesia que haciéndose vecina comparte la vida de la gente. Es por eso que la comunidad de María Reina y de la Escuela Paulo VI no pudo mantenerse al margen del drama que viven las familias del Barrio Larrea, así como se viven cotidianamente en todas nuestras comunidades, y que nadie en esta ciudad puede ignorar: la violencia se ha apoderado de nuestros barrios, y nos hace vivir, a chicos y grandes, en estado de alerta permanente a raíz de tiroteos, enfrentamientos, amenazas y robos”, comienza el texto.

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Dicen los sacerdotes que esta situación está potenciada “por la creciente tenencia de armas que se ha vuelto masiva en los domicilios y en las calles, y las aparentes complicidades que nos llevan a vivir en un estado de impunidad”. “El más triste resultado de todo esto es la naturalización de la muerte en la que crecen nuestros chicos y la consiguiente falta de amor a la vida propia y ajena. Porque somos personas de fe y, ante el desamparo en que vivimos confiamos en el Dios de la misericordia, no queremos ceder al pesimismo y nos comprometemos a colaborar más aún con la sociedad y el Estado en lo que nos es propio: abrazar la vida de nuestros niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos que han sido marginados por el sistema y por una sociedad que al mismo tiempo les quita las oportunidades, los discrimina, los desprecia y los descarta”, advierten.

“No podemos dejar de exigirle a este Estado, SEGURIDAD y JUSTICIA, recogiendo el clamor de las mujeres y los hombres de nuestros barrios, y como ciudadanos que somos. Sabemos que esto no se logra atacando los eslabones más débiles del sistema delictivo, que con frecuencia son víctimas y no responsables, sino yendo a la raíz misma del problema, es decir, a las organizaciones que sustentan este sistema de muerte. A los promotores de esta agresión física les recordamos que Dios siempre se alegra de sus hijos cuando vuelven a los brazos de su Padre amoroso, quien los espera en su misericordia. A la Madre del Rosario, quien ha dado nombre y origen a esta ciudad, encomendamos la vida de cada uno de sus hijos, en especial los que están más desamparados y le pedimos que nos abra los ojos y el corazón para descubrir en los otros a nuestros hermanos, con quienes estamos llamados a hacer de la ciudad de Rosario y del mundo, un lugar de justicia y paz”, finaliza el documento con más de 50 firmas.

 

FUENTE: LT10

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